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20 de cada 100 niños y niñas tiene sobrepeso en nuestro país.

  • 20 de cada 100 niños y niñas tiene sobrepreso y 14 de cada 100 tiene obesidad en nuestro país.

El Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el Colegio de Profesionales en Nutrición y Territorio Psicológico se unen para apoyar “nutritiva-mente” a padres, cuidadores, niños, niñas y adolescentes en la alimentación con el fin de poner alto al sobrepeso y a la obesidad infantil.

El sobrepeso y la obesidad se definen como “la acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo que puede resultar perjudicial para la salud”. Aunque hay factores genéticos o ambientales que pueden influir, la causa principal de estas enfermedades es, precisamente, consumir más calorías de las que se queman.

Pero por qué a pesar de los avances en alimentos y en conocimientos nutricionales, la humanidad, y Costa Rica en particular, está pasando de vencer la desnutrición a experimentar obesidad infantil ¿Influyen el factor mental y la crianza?

Los padres y las madres son los principales llamados a impartir orientación y dirección a las personas menores de edad, para el ejercicio de sus derechos, de acuerdo a la evolución de sus facultades y hasta que alcancen su plena autonomía. Sin embargo, y a pesar de tener las condiciones para hacerlo, algunos no lo hacen, caen en la negligencia y causan daños graves a la salud de sus hijos e hijas. La negligencia por salud es uno de los motivos que más se presentan en las denuncias que recibe el PANI”, señaló la Ministra de la Niñez y la Adolescencia, Patricia Vega Herrera.

En el 2017 el PANI recibió 9776 denuncias por negligencia en salud (no dan loe medicamentos, no llevan a citas médicas, no aplican la vacunación correspondiente, o descuidan la alimentación de las personas menores de edad), y entre enero y octubre del 2018 se ha recibido 11087, cifra que preocupa porque aún faltan dos meses para terminar el año, agregó Vega.

Para el Colegio de Profesionales en Nutrición de Costa Rica esta campaña constituye una oportunidad para hacer conciencia en la población sobre el impacto que tienen el sobrepeso y la obesidad en la calidad de vida de los niños y niñas y la necesidad de mejorar los hábitos alimentarios de las familias y promover la actividad física como paso fundamental en su prevención.

De acuerdo, con la Psicóloga Paola Vargas de Territorio Psicológico, la forma en que nos relacionemos con la comida desde pequeños es clave para determinar nuestro peso a lo largo de la vida. “Como padres, madres, cuidadores o adultos a cargo de niños y niñas tenemos que ser muy cuidadosos en la forma en que estamos enseñando a relacionar la comida si como premio, como castigo o relleno de vacíos emocionales. Controlar la ansiedad es clave para combatir el sobrepeso y en esta campaña analizamos 15 actuaciones que serán básicas para que frenemos esta epidemia, que a su vez tiene consecuencias físicas y mentales significativas”.

El Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud (ELANS), publicado en el 2016, colocó a Costa Rica como el segundo país con mayor cantidad de obesos de la región. Además, un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela que Costa Rica fue el país de la región en el que más aumentó la obesidad entre 1980 y el 2016.
Es importante resaltar que los datos del Censo Escolar de Peso y Talla (2016), indicaron una prevalencia de desnutrición del 2% en estudiantes de 6 a 12 años, sin embargo, el 20.3% presentaron sobrepeso y el 14.2% obesidad, es decir un 34.6% de la población escolar nacional está en situación de exceso de peso.
Estadísticas de la Caja del Seguro Social indican que se invierten aproximadamente 5 millones al año en la atención de una persona con obesidad. Asimismo, datos del Sistema de Agendas y Citas (SIAC) del Expediente Digital Único en Salud (EDUS), revelaron que 26.000 niños obesos necesitaron atención de la CCSS en año 2017. El 85.8%, de esa población tenía entre cinco y 14 años

Mitos Realidades
“El niño(a) es el que está a dieta, no yo.” Las Niña y los niños nunca deben estar a dieta.  La familia debe enfocarse en hábitos saludables donde se incluya la alimentación, el sueño, la actividad física y el manejo de la ansiedad.  Todo cambio se debe realizar junto con el núcleo familiar, ya que son un equipo.
“La comida saludable es aburrida, no es rica.” No existen comidas aburridas, lo que existe es la relación que hemos establecido entre un alimento y alguna experiencia. Es recomendable utilizar la creatividad y la diversión en la preparación de los alimentos.  
“Los niños rellenitos o gorditos están sanos.” La apariencia de una persona no nos puede indicar qué tan saludable o no está. Una alimentación saludable debe ser variada, balanceada y suficiente. La salud se da cuando hay un balance en el cuerpo, la mente y el espíritu. La obesidad se relaciona con una mala alimentación y es un riesgo para la salud.
“Si se porta bien le compro…”

“Hasta que se coma esto lo dejo…”

Los alimentos nunca deben ser usados para premiar o castigar, pues perjudica la relación de las niñas y niños con la comida, atribuyendo un valor emocional que no tiene. Sin embargo, es común observar como el premio lo constituyen alimentos de baja calidad nutricional.
“Perdón, no pude llegar a tiempo pero le traje…” La ausencia de tiempo de los padres, madres o cuidadores no debe ser compensada con ningún tipo de comida, especialmente comidas rápidas, ya que esto refuerza la relación entre el alimento y un vacío emocional.
“De por sí, es solo por hoy.”

“Estamos en vacaciones, no importa.”

La creencia popular es, no importa el exceso hoy en la actividad (fiesta, celebración) ya mañana regresamos a la comida sana. Eso impacta el establecimiento de límites obstaculizando la creación de hábitos saludables.
“No importa lo que coma y a qué hora, ahorita se estira.” Desde edades tempranas se inicia con la adopción de hábitos saludables para la vida adulta; esto implica  establecer los tiempos y horarios de alimentación respetando sus actividades cotidianas. El “estironazo” no es garantía de que una niña o niño vaya a alcanzar un estado nutricional adecuado.
“En mi casa no comemos eso.”

“Nosotros siempre hemos comido así.”

Los padres, madres o cuidadores modelan la conducta de las niñas y niños, incluso los hábitos alimenticios. Debemos ser constantes en ofrecer alimentos variados, de forma creativa y divertida para que los alimentos rechazados por los menores sean aceptados con el tiempo.
“Se tiene comer todo lo que hay en el plato” Los adultos deciden la calidad y la cantidad de alimentos dependiendo de la etapa en que se encuentre la niña o niño y las actividades que desarrolle. Lo  importante es enseñar a identificar las señales de nuestro cuerpo sobre saciedad, evitando obligar al menor a comer de más o a comer menos.
“Que aburrido tomar agua, prefiero fresco.”

“El agua no sabe a nada.”

El agua nos hidrata y debemos crear el hábito de consumirla. Algunos refrescos contienen grandes cantidades de azúcar que aportan muchas calorías lo cual contribuye al sobrepeso y la obesidad. A nivel familiar es importante adoptar el consumo de agua como un hábito saludable.
“Comer sano es muy caro.” Las familias deben seguir una alimentación variada, balanceada y suficiente que cubra sus necesidades nutricionales. Se deben tomar en cuenta todos los grupos de alimentos, el consumo de agua y evitar excesos. Hay formas creativas, económicas y rápidas de preparar alimentos saludables y sabrosos. Invertir en esto es invertir en salud.  
“Los gorditos no sienten culpa por lo que comen.”

     “No coma eso.”

Se cree que las niñas y niños no se dan cuenta de las miradas y los gestos de quienes los observan cuando comen. La culpa es algo que se aprende. No se debe experimentar culpa por comer ningún alimento, pues no hay alimento malo. Sentir culpa puede llevar a perder el control, comer en exceso y afectar la salud cuerpo/mente.
“Ser obeso no afecta mi salud porque la obesidad no es una enfermedad” La obesidad afecta a 3 de cada 10 niñas y niños menores de 12 años en Costa Rica. Está directamente relacionada a enfermedades como: hipertensión, diabetes, dislipidemias, enfermedades respiratorias, ortopédicas y psicológicas como: ansiedad, depresión, baja autoestima y distorsión en la percepción de la figura corporal.
“No importa donde coma mientras lo haga.” El acto de comer debe realizarse en una mesa, en familia y en un ambiente tranquilo. Esto mejora las relaciones familiares y la salud emocional.
“No llore, no esté triste. Vamos a comernos un helado.” Utilizar la comida como un medio para aliviar una emoción, puede llevarnos a caer en hambre emocional. La comida no es un escape.

El colegio de profesionales en Nutrición de Costa Rica recuerda acciones, que aunque son muy conocidas, hace falta poner en práctica:
* Consuma frutas y vegetales; disminuya el consumo de frituras.
* Utilice en sus alimentos granos enteros e integrales.
* Establezca tiempos de comida; saque el espacio para alimentarse.
* Evite el ‘picoteo’ durante el día.
* Disminuya el consumo de alimentos procesados y altos en azúcar.
* Guíe su cambio nutricional de la mano de un profesional.
* Evite usar el carro en distancias pequeñas.
* Prefiera las escaleras al ascensor.